21 de febrero de 2011

Se cuenta un día que una chica buscaba y buscaba, y encontró un reloj en su bolsillo, pues bien no indicaba la hora correcta apuntaba las once de la noche. Descolocada pensó por que no esperar esa hora, pues así lo hizo. Miró un punto fijo y vio una pequeña luz brillante y cada vez que se acercaba comenzaba a agrandarse hasta que estaba rodeada de estrellas y constelaciones, pues bien ella fue a su mundo, porque hacia tiempo desde que no iba.

Dentro de cada cabeza hay un mundo , ¿quién tiene la llave del mio? , se preguntan algunos , pues bien ellos están tan pendientes de otros que olvidan ser ellos mismos.

Nunca es demasiado tarde para despertar.

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